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Todo eso está muy bien, ¿pero que dicen nuestros clientes?

¿Cómo te podemos ayudar?

Hace unos años comencé a engordar, no me daba cuenta pero mi barriga cada vez se parecía más a una ballena, sin embargo, no dejaba de comer mal: comida preparada, dulces, helados. Había temporadas que me entraban las ganas de cocinar y probar nuevos platos, entonces no paraba de comer. Mi colesterol estaba en el límite, mi cabeza me decía: “tienes que empezar a cuidarte” y mi cuerpo, sin embargo: “come, come” y eso que ni siquiera disfrutaba haciéndolo.

Entonces decidí que para hacerle caso a mi cabeza tenía que buscar ayuda. Me apunté al curso Comer con el corazón. Allí Gema nos mostró las ventajas de la dieta alcalina y la ingesta del aloe vera. Salí decidido a poner en práctica las enseñanzas. Para asegurarme que seguía las instrucciones decidí contar de nuevo con Gema y lo que denomina Senda Romana. A lo largo de los meses las sesiones me ayudaron, no solamente a tener una buena relación con mi comida, también en todos los aspectos de mi vida.

Siguiendo las indicaciones de Gema fui viendo como mi cuerpo cambiaba, lo hizo al ritmo que decidió, muy lento, apenas se percibía pero al llegar el primer aniversario de mi asistencia al curso Comer con el corazón había perdido doce kilos.

Después de estos resultados solamente puedo decir: gracias, Gema.

Gary González

Periodista Radio 5 , Diversion Escena

Me llamo Blanca González del Río. Tengo 46 años, soy enfermera y en el año 2009 me operaron de un tumor maligno en la mama derecha. Hace unos meses decidí hacer una serie de cambios en mi vida. Empecé a tomar todas las mañanas agua con limón y después zumo de aloe vera. He dejado de tomar café a diario, apenas tomo carne roja y he reducido los lácteos de mi dieta. Intento basar mi alimentación en productos vegetales. Desde entonces me siento fenomenal, llena de vitalidad, han mejorado mucho mis digestiones, mi piel está mucho mejor y apenas tengo dolores de cabeza. ¡Gracias, Gema!

Blanca González del Río

Enfermera

Me encontraba mal. Hinchada, cansada, con taquicardias esporádicas sin venir a cuento…y emocionalmente de bajón.

Todo empezó con una terrible necesidad de ordenar. Cajones, armarios, la cocina. Hacer grupos, seleccionar, tirar, dejar hueco… se convirtió durante un fin de semana en mi obsesión.

Se acercaba semana santa, vacaciones, y buen tiempo. Y yo no quería saber nada del mundo, solo quería limpiar, ordenar… pero lo que dictaba mi mente, mi cuerpo no podía.

Entonces hablé con mi coach Gema Martiz, que me empieza a conocer y que me sigue en todo lo que mi creatividad y mi cuerpo me dejan hacer de mí. Decidimos aprovechar las vacaciones y dedicarme a mí. Una dieta de siete días sería mi destino. Limpiarme para poder ver tantas cosas como vi, mi misión. Y la contemplación y el entendimiento serían mi camino.

Comencé con ilusión y me leí todas las bondades de los oligoelementos, los aminoácidos, el aloe, la garcinia y el polen. Serían mis aliados para ayudarme a clarificar qué era lo que me estaba pasando.

Así que os contaré cómo fue la experiencia…

Marita Antoñanzas

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