Mindfulness se ha vuelto un término de moda. Hay definiciones que proclaman mindfulness como una filosofía o una forma de vivir, hay otras que hablan de una práctica o una capacidad que se puede desarrollar. A menudo está ligado a meditación, budismo o espiritualidad, aunque no faltan voces reiterando que es un conjunto de técnicas perfectamente laicas. Todo eso es verdad, pero ¿qué es el mindfulness precisamente?

En español se llama “atención plena” y realmente es eso: la práctica de estar en el momento dado con la atención concentrada y dirigida conscientemente al presente, con una actitud de curiosidad y bondad. Es muy fácil de aprender, pero la teoría no sirve de mucho. La clave para mejorar conscientemente nuestras vidas está en la práctica y ésta necesita, como cualquier otra cosa, dedicación.

Mindfulness, tal como se imparte hoy en día, empezó a expandirse al mundo desde la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, donde en 1979 Jon Kabat-Zinn fundó la Clínica de Reducción de Estrés y empezó a enseñar a todo tipo de pacientes las técnicas de la atención plena. El conocimiento no era nuevo, existía ya desde hace siglos en muchos lugares, la innovación consistía en llevarlo a nuestra sociedad moderna desde la ciencia y elaborar técnicas concretas para diferentes situaciones. El estado de Mindfulness ha sido muy desarrollado en el budismo, pero advertencias de vivir con la atención plena podemos encontrarlas prácticamente en cada religión, tradición espiritual y en muchas filosofías, al igual que en el arte y la literatura. Realmente no se asocia con ninguna religión, por lo que puede ser practicado por cualquier persona, independientemente de sus creencias.

Los beneficios de la práctica de atención plena son muchos y comprobados en una creciente cantidad de estudios científicos. En general, practicar Mindfulness nos lleva a:

  • Mejorar la salud, el estado mental y la calidad de la vida,
  • A ser más conscientes de lo que pasa tanto en el entorno como en nuestro interior,
  • A ser capaces de tomar las decisiones conscientemente y
  • A saber manejar las emociones y pensamientos.

Es una clave para conectar con nuestro interior en tiempos en los que solemos estar conectados con todo en lo exterior, excepto con uno mismo. Es la forma de crear un espacio para pararse a respirar en un mundo de constante prisa y estrés. Es una gran herramienta para reducir casi cualquier tipo de dolor y prescindir del sufrimiento que tan a menudo nos afecta en un estado de vida inconsciente.

Se puede practicar en cualquier momento de la vida diaria – no necesita un tiempo extra. Las técnicas son tan fáciles que pueden ser enseñadas incluso a niños, mayores y discapacitados. No hace falta tener conocimientos previos en  ninguna materia. No es necesario adquirir ningún objeto o ropa especial. El hecho de que tan poderosas técnicas estén disponibles para cualquier persona en cualquier lugar y en cualquier momento, es un pequeño milagro en sí mismo.

“¿Las pequeñas cosas? ¿Los pequeños momentos? No son tan pequeños.”  Jon Kabat-Zinn

Kasia Pindur, Maestra de Mindfulness

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